Limpia tu lengua para eliminar bacterias y evitar el mal aliento

Importancia de la higiene lingual diaria.

En la lengua se acumulan gran cantidad de bacterias que pueden causar caries, periodontitis, la boca seca (xerostomía) y mal aliento. En muchas ocasiones no incluimos en la rutina diaria de higiene más que las superficies de los dientes y las encías. En ocasiones se usan incluso colutorios específicos para las encías o para dar frescor a nuestra boca. Pero…¿qué pasa con la lengua?.

Al igual que cepillamos nuestros dientes y encías, debemos de mantener una correcta higiene de la lengua. Conviene no olvidarse de esta zona importante de la cavidad bucal pues cuenta con funciones esenciales como facilitar la masticación y deglución además de ser la responsable de uno de los cinco sentidos: el gusto.

La anatomía de la lengua está compuesta por surcos y grietas, que dificultan la higiene y facilitan el acúmulo de microorganismos, especialmente bacterias (biofilm), que suelen ser las causantes del mal aliento.

Para comprobar que la superficie de la lengua goza de buena higiene, debes observar que su parte visible al sacarla es rosa o rojiza. Si detectas una capa de color blanco o amarillento, será un indicativo de higiene lingual deficiente y deberás ponerte manos a la obra.

Desde González y Casado, tu clínica dental de confianza en Madrid, os recomendamos limpiar la lengua 3 veces al día después de las comidas, al igual que se hace con los dientes y encías.

La limpieza de la lengua puede realizarse con el cepillo de dientes o bien con el empleo de instrumentos destinados exclusivamente a este fin, como son los limpiadores linguales también conocidos como “raspadores linguales”.

 

¿Qué es un raspador lingual?

Los raspadores linguales son los instrumentos de higiene lingual diseñados en plástico con forma ovalada como os muestra la imagen adjunta. Podéis encontrarlos en la farmacia o para farmacia y su precio oscila entre los 2,5 y 5 euros según la marca.

A diferencia de los cepillos dentales no necesitan cambiarlos cada 3 meses. Si se realiza una correcta higiene del raspador nos puede durar un par de años.

Su uso es muy sencillo, se aplican sobre la superficie de la lengua tras el cepillado de los dientes y encías para limpiarla.

La utilización rutinaria de los limpiadores linguales evita la formación de una película de microorganismos sobre la superficie de la lengua. Estos acumulós de bacterias, virus y hongos son en el 90% de los casos los responsables de la halitosis o mal aliento.

Así que si deseas evitar el olor fétido de la boca, desde Gonzalez y Casado te aconsejamos tener una higiene correcta de dientes, encías y de la lengua. Cuanta menor es la carga de microorganismos en la cavidad bucal, mayor sensación de higiene y frescor tendrá tu boca.

 

¿Cómo debo limpiar la lengua o usar el raspador?

La higiene lingual resulta muy sencillo, vamos a explicarte paso a paso cómo debes hacerlo:

 Limpia primero los dientes y las encías.

 Mírate en el espejo y saca la lengua extendiéndola todo lo posible.

 Coloca el raspador o cepillo en la parte más posterior de la lengua y arrastra hacia adelante. La idea es que quisieras “raspar la lengua”. De ahí el nombre del instrumento.

 La clave de este hábito de higiene es no ejercer una presión excesiva.

 Aplica varias pasadas, tanto en la zona central como en las superficies laterales de la lengua.

 Las primeras veces que uses el raspador es normal que sientas una arcada si lo colocas en la base de la lengua o zonas muy posteriores.

 Es importante ir gradualmente y poco a poco hacia la zona posterior. Así damos tiempo a la lengua a acostumbrarse a este hábito de higiene y evitar las arcadas.

 Después de cada pasada sobre la lengua, debes aclarar el raspador con agua del grifo.

 Una vez finalizado el raspado o higiene lingual, conviene limpiar adecuadamente el instrumento. Primero aclararlo con agua y después con clorhexidina.

Como ves, el uso de este elemento de higiene bucal ofrece grandes ventajas y previene el acúmulo de bacterias en la superficie de nuestra lengua. Su empleo regular evita el olor desagradable de la boca y como ves su uso resulta muy sencillo.

Puede que al principio te resulte algo incómodo o provoque náuseas, pero si relajas la musculatura de la lengua y la garganta en poco tiempo lo tendrás dominado.

 

Recuerda que debes acudir a revisión por tu odontólogo cada 6 meses para detectar y prevenir enfermedades buco-dentales y para que los especialistas comprueben que tu higiene está siendo la adecuada.

En González y Casado, te lo ponemos muy fácil, ya que nuestras primeras visitas y diagnósticos son gratuitas. Estamos situados en Madrid, muy bien comunicados por transporte público, y la zona cuenta con parkings privados para que puedas dejar cómodamente tu vehículo mientras te hacemos las revisiones.

Cuidar de la salud de tu boca nunca había resultado tan agradable y sencillo como en nuestra clínica. Recuerda que la higiene y los buenos hábitos son la mejor forma de prevención.

Si tienes mal aliento y quieres que valoremos tu caso y te ayudemos a corregirlo, ven a conocernos y descubre la odontología de calidad y confianza que estabas buscando. Estamos a tu disposición de lunes a viernes en un amplio horario (10:00-20:00h). Cuéntanos cómo podemos ayudarte.

 

 

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